El siguiente fragmento pertenece a un artículo publicado en el periódico británico The Telegraph:
El ex director de la Agencia Tributaria española ha acusado a los funcionarios del país de cometer un “robo” contra los expatriados británicos.
Ignacio Ruiz-Jarabo afirmó que la Agencia Estatal de Administración Tributaria (AEAT), que dirigió entre 1998 y 2001, había creado un “infierno fiscal” que disuadía a los inversores internacionales.
Explicó a The Telegraph cómo los extranjeros adinerados que se trasladaron al país europeo para acogerse a un lucrativo régimen fiscal se enfrentaron a inspecciones retroactivas de sus finanzas.
La normativa fiscal, apodada la “ley Beckham” tras ser utilizada por Sir David Beckham durante su etapa en el Real Madrid, aplica un tipo impositivo fijo del 24,75 % sobre las rentas de fuente española de hasta 600.000 euros (517.000 libras) anuales durante seis años a los trabajadores extranjeros.
Se trata de un tipo considerablemente inferior a los tipos progresivos de hasta el 47 % que abonan los contribuyentes españoles. Los dividendos, intereses y plusvalías generados fuera de España quedan generalmente exentos de tributación bajo este régimen.
Sin embargo, los acogidos al régimen que perciban rentas elevadas corren el riesgo de verse sometidos a inspecciones fiscales dirigidas a los contribuyentes de alto patrimonio en España, según advirtió el señor Ruiz-Jarabo.
«No existe un enfoque especial hacia los extranjeros, [pero] sí hay una mayor atención hacia las personas de altos ingresos y los empresarios, porque es lógico que dispongan de más activos.
«Muchas de las personas que han sido certificadas han recibido, años después, una inspección fiscal que deniega su condición de expatriados. Esta situación genera inseguridad jurídica.»
Afirmó conocer casos en los que las autoridades sometieron a extranjeros a auditorías financieras con independencia de su situación bajo el régimen fiscal.
«Esto es un robo para los expatriados que han tenido la desgracia de ser objeto de estas inspecciones.»
Según sostuvo, como consecuencia de ello, tanto los extranjeros como los contribuyentes españoles se ven amenazados con cuantiosas liquidaciones tributarias y sanciones de hasta el triple del importe de los impuestos supuestamente no ingresados.
Lea el artículo completo en The Telegraph.