A continuación se incluye un extracto del artículo publicado en el diario ABC:
El abogado estadounidense Robert Amsterdam, conocido por defender la libertad de los ciudadanos en varios países totalitarios, sigue dando pasos hacia adelante ensu batalla contra la Hacienda española. El que fuera promotor de la campaña ‘Carteristas fiscales’, con la que acusó a la Agencia Tributaria de funcionar como una «mafia», ha publicado un libro escrito en conjunto con Christopher Wales, exasesor fiscal de Tony Blair, en el que critican a la institución fiscal.
La presentación ha tenido lugar en el sótano de un hotel pegado al Congreso, como si los protagonistas del evento buscaran esconderse de la supuestamente omnipotente Hacienda Pública. «El miedo de los españoles a Hacienda es algo que no he visto en ningún otro país», ha señalado Amsterdam, que también se ha aventurado a decir que «en la Rusia de Putin los abogados son más valientes que en España». Según el letrado, algunos incluso le atacan «para ganar puntos con Hacienda».
Bajo el título de ‘Hacienda y el Estado Dual’, el nombre del libro es en sí mismo una ataque al fisco. Wales ha comparado España con la Alemania nazi, donde, explica, existía un Estado normativo, regido por leyes generales, y otro prerrogativo, «no sometido al derecho». Es en este segundo grupo en el que ambos autores incluyen a Hacienda y su forma de actuar. «En España todo está justificado para luchar contra el fraude, en Alemania era la pureza racial», ha insistido el experto fiscal.
Los «depredadores» de Hacienda
Más allá de las comparaciones con regímenes totalitarios, los autores han dedicado tiempo a desentrañar las premisas del libro. Uno de los frentes principales que tiene abierto Amsterdam con Hacienda tiene que ver con los incentivos que reciben los inspectores. «No hay que llamarles auditores, sino depredadores porque se comen lo que matan», ha dicho el abogado, que tacha este «premio» a los trabajadores del Fisco del problema base del funcionamiento del sistema. A los incentivos a los inspectores, a quienes, en palabras de Amsterdam, «se les paga para estafarte», se les une el hecho de que, dicen, Hacienda no penalice a los auditores cuando fallan.